
Al llegar el año nuevo todos nos hacemos propositos, cosas que sabemos de antemano no vamos a conseguir pero que motiva mucho pensar que tienes 12 meses por delante para conseguirlas. No nos vamos a engañar: hace tiempo que dejé de plantearme cosas como ir al gimnasio o aprender inglés. Me he rendido a la evidencia. Los propositos que yo me hago son mas prosaicos, pero en general, mucho más placenteros.
1. Hacer al menos una plato de cocina nuevo al mes. Eso como comprendereis es directamente opuesto al proposito de ir al gimnasio
2. Escuchar toda esa música que tengo abandonada. A veces hay joyas ocultas que deben ser descubiertas.
3. Ver más (y mejor) cine. Eso sí, siempre que se pueda, bien acompañado.
4. Dedicarle más tiempo a mis amig@s. Ultimamente los tengo un poco abandonadillos.
5. Escribir este blog (Este proposito ya está viento en popa)
Lo se. No es original. Ni diferente. Solo realista. En el fondo el año que empieza es como una habitación vacía que debemos decorar. Yo soy más sencillo y funcional que espectacular y lujoso. Soy más de IKEA que de Gastón y Daniela. Que le vamos a hacer.